
Para todos los que pensabamos que Eduardo Bonvallet habia desaparecido,nos equivocamos medio a medio.
El año pasado, Eduardo Bonvallet llegó a Temuco rodeado de un aura especial. Era el llamado a salvar al equipo de caer a la Tercera división y los socios de Nehuén S.A., la empresa que controla el club, confiaron en él.La revolución fue inmediata. Los entrenamientos se llenaron, sus conferencias de prensa salían en todos los noticiarios y hasta un reality hicieron.Pero el "Bonva" no pudo y su equipo dejó el profesionalismo. De todas maneras, Carlos Sahr y Raúl Poblete, los socios de Nehuén, nuevamente confiaron en él y le ofrecieron ser parte de la empresa con el 20 por ciento de las acciones.Y Bonvallet aceptó."Es un orgullo. Cuando me han echado de otros trabajos, ha sido por presiones externas, pero siempre he mantenido buena relación con mis empleadores. Estoy muy agradecido. Algunos dicen que quieren aprovecharse de mi imagen para conseguir auspicios, pero yo les preguntaría quién me ha dado la mano, quién me ha llamado para ofrecerme algo. Toqué el suelo con Temuco. De ser el número uno, pasé al fondo, pero ellos son muy buenas personas y gente decente", dice en la terraza de su casa en Santiago.Eso no le importó a Sahr y a Poblete, quienes embarcaron al "Bonva" en un proyecto que incluye un restaurante, escuelas de fútbol, charlas, marketing, publicidad, medios de comunicación y desarrollo inmobiliario.Para muchos, es un panorama que seduce. Pero el ex DT de la Universidad Gabriela Mistral deja clara sus intenciones."No quiero que con esto se me cierren las puertas del fútbol. Lo que me apasiona es ser entrenador. Es lo que he querido toda mi vida: dirigir a la selección y a un equipo grande", cuenta.Y sigue: "Pero hay que tener respaldo, porque me sentí tremendamente perjudicado en la Primera B. Creo que fui perseguido y que no me dejaron salir del último lugar. Quedó claro en el partido contra Osorno, cuando ya habíamos alcanzado a Fernández Vial. Hay videos que nos dan la razón, nos hicieron no sé cuántos controles antidoping y los asistentes eran de Concepción. Eso no es correcto cuando estás peleando el cupo con un equipo de esa ciudad".Bonvallet no se aguantó y llamó llorando a Iván Guerrero, instructor del comité de árbitros."Le dije que no nos ayudara, pero que tampoco nos perjudicara. Me contestó que hay árbitros buenos, malos y más o menos. Pero a mí me tocaban puros malos. Lo más divertido es que se dedicaban a mirarme. Era tanto que un día le dije a un guardalínea: dedícate a mirar el partido, huevón. Gracias a Dios no levantó la bandera para que me echaran".Una vez consumado el descenso a Tercera, fue hasta la oficina de Harold Mayne-Nicholls."Hubo un momento en el que me dio a entender que me podía ofrecer trabajo. Pero le dije 'no vengo a tocar el timbre por pega, sino para saber si me van a seguir perjudicando'. Me contestó que Copiapó también le reclamó asegurando que le había dado el torneo a Osorno. Y me dijo: 'yo apenas he ido cinco veces a Osorno'. Me dieron unas ganas de decirle que quizás no iba, pero que era amigo de todos los dueños del club".Para Bonvallet la cosa tiene que cambiar desde arriba. "Por eso quiero ser presidente de la ANFP. Tiene que haber un golpe fuerte de mesa. El que mande debe estar a tiempo completo en la asociación y por encima del Consejo. ¿Mayne-Nicholls? Lo conozco desde que trabajaba en el rugby y me fue a pedir ropa. Ha sido dubitativo y por eso lo han criticado tanto. Pensé que se vendría un cambio, pero no ha pasado nada. Si yo fuera presidente, los clubes sin estadio no jugarían, los con canchas en mal estado serían multados y los que no pagan, pierden puntos, y si son reincidentes, a Segunda, aunque me quede con tres equipos".Antes quiere sentarse nuevamente en una banca. Pero de Primera, porque dice que la B no volvería a entrenar.¿Por qué? "Porque no estoy para que cualquier pinganilla tenga su minuto de fama a costa mía. Nadie nunca me ha doblado la mano, pero déjame terminar este año tranquilo con mis cosas y después lo vemos"."En la Roja si no es Bielsa, Borghi; y si no Bonvallet"Claudio Borghi: "Tengo una gran impresión. Es generoso, divertido, audaz para jugar y no le vienen con cosas; es parado en la hilacha. Y fue el único que me ganó en el torneo universitario".Arturo Salah: "Es más de lo mismo. Dan vueltas por diferentes clubes y no pasa nada. Pero encuentro formidable que lleve tantos años ligado al fútbol. Es tan genial como que Milton Millas lleve tantos años en la radio".
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